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Significado de la Escultura tras la Revolución del
Siglo XX
Francisca Martín-Cano Abreu
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3. Significado del arte del siglo XX
La obra de Arte del siglo XX influenciada por
el espíritu del surrealismo produce obras basadas en los
principios inarticulados del inconsciente. Por lo que el Arte se
aparta formalmente de la normalidad racional y suele dejar a los
receptores de la obra de Arte sin comprensión, al ser
menos conocidas las traducciones de sus simbologías y
metáforas.
De ahí que el espectador se haya
alejado un poco del disfrute de la obra de vanguardia,
quizás porque su conocimiento no se satisfacía en
la contemplación artística. La afición
escultórica se ha limitado y ha estado por tanto
restringida a ciertos círculos elitistas, a ciertos
iniciados que se apasionan por el universo hermético del
Arte contemporáneo.
Los contempladores reclaman encontrar sentido
a las esculturas contemporáneas y es preciso facilitar al
público explicaciones que les acerquen a la
comprensión del Arte. Dado que la escultura que es una
actividad humana, es factible encontrarle significado. Como
cualquier otra expresión de la vida surge condicionada
por la vida humana, es un fenómeno más de los
fenómenos sociales y como tal sufre el condicionamiento
general que a éstos les es propio.
La escultura siempre significa algo, tiene un
componente intelectual que el artista creador quiere comunicar y
en la que se implica el ser total del individuo, con una
función comunicativa y significación propia. Es
una actividad creativa que satisface las necesidades cognitivas
del artista.
Significación que puede ser relativa a
la satisfacción y defensa de nuestros ideales, de
nuestros sueños, de nuestras necesidades o de nuestras
preocupaciones y de nuestras críticas. O relativas a
nuestra ansia de alcanzar la perfección o de ser uno/a
mismo/a. O relativo al campo de la libertad, de la
experimentación.
La intención puede ser la de dar un
mensaje de rebeldía o ayudar a los contempladores a
adquirir conductas más flexibles hacia la tolerancia; la
de despertar el sentido crítico de la sociedad o
contrariamente apoyar a la tradición, las convenciones la
defensa del orden social inmutable. (Curiosamente el Arte se ha
modificado desde el anterior embelesamiento que los espectadores
sentían por un cuadro religioso, de piedad o de belleza a
participar en una acción modificando una obra o
martilleando o jugando simplemente en muchos happenings).
A través de la obra de Arte los
escultores tratamos de exponer nuestro personal manera de pensar
y sentir. Con la escultura lanzamos metafóricamente
nuestro mensaje, nuestro filosofía, nuestra
exhortación, un decir: sed racionales o sed
expresivos, sed disciplinados o sed naturales; nuestro
deseo de que seáis fuertes o de que seáis
bellos; sed tradicionales o sed innovadores.
Cada artista estamos condicionado por
variables factores ambientales en la elección
estilística. Pero esta elección no supone en
absoluto arbitrariedad. Sino que siendo como es la escultura
expresión de nuestra personalidad como artista,
autoexpresión directa del yo, resultado de nuestra manera
de ser, pensar y sentir; de nuestra ideología, de nuestro
idealismo, de nuestro compromiso social, de nuestra
utopía, de nuestra filosofía, de los valores que
consciente o inconscientemente nos motivan, cada artista
elegimos un estilo como sistema, una solución que aunque
de manera irracional, inconsciente, está perfectamente en
coherencia y de acuerdo con nuestras intenciones.
Elegimos aquel estilo más
significativo de nuestra filosofía; preferimos el que
mejor se adapta a plasmar nuestro mensaje que nos ayude a
modificar el mundo.
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