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Viaje por México

Juan Alcover-Aguilar

31 de Julio - 2 de Agosto


Viernes, 31 de Julio de 1.992

La dura batalla librada contra el reloj para conseguir iniciar la marcha a las 6 de la mañana sirvió para despertar y ponerse en marcha a las 9 de la mañana. Siguiente destino: Chitzen Itza.

Tras pasar por Dzilam de Bravo nos detuvimos en un pueblo denominado Thohoku con la intención de adquirir una barra de pan que acompañara a nuestras prácticas latas de sardinas. Esta pequeña localidad tenía, como todos los pueblos del mundo, una plaza circular en su centro, muchas bicicletas -esto ya no es tan habitual en todos los pueblos del mundo- y un mercado donde no pudimos comprar nada debido a nuestras escasas nociones del Nahuatl -o quizá era Tolteca-, idioma que ellos parecían conocer e incluso dominar. No obstante, y aun no sé muy bien cómo, pudimos localizar una panadería en donde nos facilitaron una gran barra de pan amarillo -elaborado sin duda con trigo- después de divertirse unos minutos a nuestra costa gracias a la inusual indumentaria que vestimos para la ocasión. Tras atravesar otros dos pueblos -Izamal y Kayndunil-, llegamos a Chitzen Itza.

Esta joya histórica es, según todas las fuentes consultadas, la zona arqueológica más espectacular y mejor conservada de México. Varias pirámides, un observatorio, algunos templos en excelente estado y un cenote, un pozo de gran profundidad y, en relación, poco diámetro, utilizado para ocultar tesoros y construir templos para los dioses. Después de la instructiva visita, partimos hacia Cancun vía Valladolid.

La llegada al paraíso turístico por excelencia se produjo a las 18:00. El calor era insoportable, y tras adquirir los indispensables bronceadores para combatir la lenta cocción que sufrían las epidermis de dos miembros de la expedición -Luis y yo mismo, pues Jorge es inmune a esas menudencias- y realizar el siempre desconcertante trueque de pesetas por pesos, buscamos el alivio del mar. Después, no sin antes acondicionar nuestro aspecto externo, acudimos a un famoso bar, Mr. Frogg, donde un fabuloso grupo de reggae compuesto de cuatro elementos de piel oscura y conciencia intoxicada nos regaló grandes momentos de esparcimiento. Por último, y como siempre, a dormir. Tras una intensa búsqueda localizamos una playa, Punta Sam, alejada de la zona más concurrida. Allí disfrutamos de la ayuda -condicionada al número de pesos recibidos a cambio- de un guarda, que nos facilitó el acceso a la playa y lavó el coche. Lo más representativo de aquella noche fue el estudio de las costum-bres de los mosquitos de playa. Descubrimos una característica hasta entonces inédita en estos ubicuos insectos: la inmortalidad.

Resumen de la 3ª jornada:
Frases para celebrar:
   - La conversación entre amigos sentados en el borde del muelle. Momentos como esos justifican cualquier contratiempo producido en el viaje.
Resultado parcial:
   - México 2, "La expedición" 0 (la fantástica delantera de mosquitos invisibles consiguió un gran gol ante la impotencia de la atolondrada defensa visitante).

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Sábado, 1 de Agosto de 1.992

Nos levantamos a la hora prevista gracias a la hábil maniobra de retrasarla hasta las 8 de la mañana -grandes problemas requieren de grandes soluciones-. Nos dirigimos al puerto con la intención de abordar el ferry que habría de conducirnos a Isla Mujeres. La corta travesía se consumó sin dificultades a las 10:15 de la mañana. Tras la rutina de rigor (búsqueda y localización de la oficina de turismo) nos sumergimos en las transparentes aguas de la isla. Más tarde, empujados por las protestas de nuestro mal acostumbrado estómago, comenzó la peregrinación hacia la Playa del Indio, lugar seleccionado para comer por la posibilidad de encender fuego. La preparación de la comida, pasta italiana con nutritivo tomate enlatado, se convirtió en todo un desafío para la expedición.

Cuando el éxito culinario auguraba un futuro desprovisto de contratiempos, al intuitivo Jorge -que no creía posible que las cosas se enderezaran por sí solas- se le ocurrió contar el dinero. Y como no podía ser de otra forma, le faltaban 500.000 pesos, que unidos a las misteriosas desapariciones en los fondos de Luis y mío supusieron una reducción drástica de capital en un total de 1.400.000. Esto nos dejaba aproximadamente dos millones y medio de pesos para el resto del viaje, o lo que es lo mismo, un millón y medio por debajo de las previsiones para ese día. Después de las repetidas demostraciones de habilidad proyectando el viaje no esperábamos haber cumplido tampoco los presupuestos, pero el robo superaba nuestras previsiones más pesimistas. Decidimos dividir el dinero restante entre los tres y que cada cual administrara su exiguo capital. En definitiva, 32.000 pesos diarios por persona, una vez apartado el dinero destinado a gasolina. Deprimente.

Al atardecer, en un intento de olvidar nuestra mala fortuna, emprendimos la búsqueda de una playa donde, según los folletos turísticos de Isla Mujeres, podían observarse algunos ejemplares de tortugas gigantes de una especie casi extinta. Para variar, los animales habían sido trasladadas a un lugar completamente inaccesible para nosotros. En su lugar encontramos tres magníficos tiburones gato -la familia completa-, que nadaban pacíficamente junto al muelle, dentro de una cerca. La luz era escasa, y preferimos volver al día siguiente para hacer algunas fotos.

La última aventura del día consistió en la localización de un lugar adecuado para el descanso. El primer intento nos llevó a un terreno descubierto junto a la carretera. Estacionamos el coche y nos preparamos para dormir en su interior, confiando en el criterio opuesto al del robusto guarda de seguridad que nos pidió -sin amabilidad- que nos retiráramos con urgencia de aquel lugar. Tras algunas búsquedas infructuosas, terminamos las andanzas del día en la calle principal del pueblo, la Avenida de los Insurgentes -todos los pueblos, ciudades e incluso aldeas que he conocido en México tenían una Avenida de los Insurgentes-, Jorge durmiendo en el coche y Luis y yo en la playa, gozando de la grata compañía de varios miles de moscas que celebraron nuestra presencia con su melodioso ritmo de vida.

Resumen de la 4ª jornada:
Frases para celebrar:
   - Soy mendigo, ¿y qué? (Luis).
Resultado parcial:
   - México 5, "La expedición" 0 (la sustracción de capital, gran protagonista de la jornada con 3 goles).

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Domingo, 2 de Agosto de 1.992

Por segundo día consecutivo, conseguimos levantarnos a las 8 habiendo aprendido algo nuevo: las moscas sufren de insomnio crónico -es increíble la formación cultural que puede obtenerse viajando-. Después de un nutritivo y económico desayuno nos dispusimos a seguir los pasos marcados por el programa confeccionado el día anterior. Logramos encontrar al primer intento la playa de los tiburones y comprobamos con sorpresa que continuaban allí. Fue una grata experiencia bañarse con ellos, pues nos permitieron sin muchas protestas que los sujetáramos fuera del agua para las obligadas fotos, que tenían dos elementos predominantes: los tranquilos animales de tacto áspero pero agradable y el afable responsable de su cuidado y alimentación.

Después de la inolvidable sesión de fotografía dedicamos un par de horas a practicar el arriesgado deporte del submarinismo a treinta centímetros de profundidad, y pudimos bucear con otro grupo de tiburones gato que nadaban por allí. Después de comer, nos dirigimos al ferry para volver a Cancun, no sin antes comprobar con incredulidad -¿cómo es posible que esto nos ocurra a nosotros?- que las pastillas de freno del coche se habían desgastado completamente.

Una vez cumplido el trámite de bañarnos en las hermosas aguas del Caribe, nos dirigimos a la Playa del Carmen, lugar elegido para acoger a la expedición durante la noche. Había un pequeño pueblo totalmente impregnado por un incisivo olor a pescado y una playa tranquila que, afortunadamente, estaba exenta de insectos nocivos, sin duda repelidos por el fuerte hedor.

Resumen de la 5ª jornada:
Frases para celebrar:
   - Sólo trabajamos en equipo para destruir (Luis)
   - Hoy, por fin, hemos comprendido lo mucho que tenemos en común con los grandes héroes griegos (Juan).
Resultado parcial:
   - México 2, "La expedición" 1 (la excelente maniobra de la expedición enfrentándose a las peligrosas criaturas marinas permitió la consecución de su primer gol).


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